viernes, 25 de noviembre de 2011

ALGÚN POSIBLE “AZAR CAUSADO”

Búsqueda que explota ante situaciones y preguntas límite o fronterizas de la vida. Aquellas que superan lo cognoscible y ponen todo en tela de juicio. ¿Para qué?, ¿por qué?, ¿hasta cuándo?, ¿cómo es posible?, etc. Un sentido de la existencia. Un motivo positivo, básico y primitivo. No un producto de la sola razón humana, siempre limitada y hasta engañosa. Tampoco una luz del corazón. El corazón está también trizado. Es intermitente en sentidos y motivos. Tiene que ser un grito. Una evidencia torpe y bruta. Como yo. Como el ser humano. Desde dentro y fuera del hombre. Un elemento común a toda realidad: humana, animal, vegetal, mineral, líquida, gaseosa, por conocer... Que susurre que es buena la existencia. Que los hechos, los preciosos y los macabros, están dentro de un todo armonioso. ¿Será posible? Tal vez la única evidencia de que existir es bueno, es el mismo hecho de estar existiendo, en las circunstancias que sea. E implicaría algún sentido, aunque misterioso, inimaginable, insentible e incaptable. Habría un azar bueno, natural, “causado”, y “causante”, finito o infinito. Huele a tontera de pensar vacío, que juega a demostrarse con lo mismo que se desea demostrar Puede ser, pero para mí no es calcetín dado vuelta, ni círculo vicioso o tautología. Es algo mágico. Una intuición; un salto y una apuesta hacia una noción en que coinciden cosmovisiones, culturas, filosofías y religiones. Que está al escarbar la cúspide y los pies de ellas. Y anula cualquier antagonismo superficial. Es lo esencial del concepto “amor”, que dice a todo: “es bueno que existas”, o “existir es estar siendo amado”. Independiente de donde venga lo existente o hacia donde vaya el existir. Se abre la puerta al sueño de un para qué, y a un impulso a la búsqueda personal y social, del bien, la verdad y la belleza. Una inquietud de felicidad plena, sólo cortejada y no lograda; en un tipo de vida al que le sea propio sentir, pensar y hacer, desde este ángulo de valoración, aprobación, aceptación y alegría de uno mismo, de los otros, del universo o de los universos, materiales y espirituales. La ansiada “vivencia” del amor, dado y recibido; palpado, en todos sus tipos, grados y diferentes manifestaciones.

IMPUESTOS Y VOTO OBLIGATORIOS

Aunque se tape el sol con el dedo de multicolores y tal vez necesarias teorías de participación, todas las familias chilenas son obligadas a destinar aproximadamente y en promedio cerca de un 20% de sus ingresos anuales al pago de impuestos. Es decir, aceptamos trabajar casi 2 meses para el Estado de nuestro querido país, en resguardo del camino hacia el anhelado “bien común” con sus variantes colectivas e individuales. Es un aporte porcentual similar al de muchas naciones, para no hablar de “justo”, ya que esto depende de más consideraciones que no cabe comentar aquí. Hay una mirada ausente en el impulso a la inscripción electoral y el ejercicio del derecho a voto la más clara expresión de voluntad y opinión que permite la democracia. Y al no sufragar estamos actuando implícitamente, con o sin conciencia de ello, según el siguiente principio que puede sonar tal vez duro, ofensivo e impertinente, pero a mi juicio es verdadero en la práctica: no nos interesa si se mal administran los recursos del Estado, provenientes de nuestros impuestos, que finalmente debieran ir en beneficio de los más frágiles, marginados y en resguardo de la dignidad de quienes no se pueden cuidar por sí mismos y necesitan del Estado. De manera camuflada, aceptamos ser esclavos, sudar el lomo personal o familiar durante unos 60 días al año, sometiéndonos al pago de algo en cuya administración podemos ser parte, pero nos aniquilamos opcionalmente. Sabemos que votar nulo o blanco también es ser activo. Así, no inscribirse y no votar, en la práctica, me atrevo a plantear, es indiferencia hacia los más necesitados y un tóxico olvido de uno mismo y de la propia familia, aunque creamos que nuestra “inexistencia” electoral es manifestar algo, y un derecho que nos libera. ¿Cómo no vamos a destinar por lo menos algunas horas al año, comparadas a dos meses regalados, a instruirnos, a reflexionar y finalmente a hacer cola para votar por quienes decidirán cómo se atenderán los intereses comunes y sobre todo de los más necesitados o marginados? Estamos atrapados pensando en parámetros derivados de los conceptos de derecho o deber respecto al tema y de los defectos, falencias y errores de los actores políticos públicos del momento. Me parece que no tenemos claro el asunto práctico. A mi me da pena y quiero gritar mi inquietud. Y aunque suene, sin serlo, a imperativo coersionador de libertad o medida de dictaduras, me atrevo a plantear que no estaría mal que el voto fuese obligatorio (con inscripción automática para todo ciudadano, independiente de su lugar de residencia) igual que los impuestos, que tienen esta categoría hace milenios, incluso antes de la democracia.

EL "MERCADO DE LA VIDA" Y SUS EXTERNALIDADES POSITIVAS

Las siguientes líneas son un deambular en torno la "vida": el distinto significado que tiene para las personas; algunas realidades, opiniones, regulaciones y políticas públicas al respecto.
Es reconocido que la vida es un bien de gran valía para un alto porcentaje de la gente, y así se observa cuando se alude a los derechos humanos, cuando se habla de la pena de muerte, de la defensa propia, de las barbaridades de las guerras, de la condición de los niños en ellas, y en la postura de los últimos siglos de que todos tenemos igual dignidad. Pero nos encontramos con una paradoja: la gente defiende ese concepto casi a raja tabla en la teoría, pero cuando se trata de tomar decisiones propias, o de definir políticas públicas, se opera con un criterio opuesto. Como el empresario que alaba al mercado libre, pero vive intentando tener el monopolio en su negocio. O como cuando las autoridades políticas se lavan las manos respecto al efecto de medidas de cualquier ámbito que han apoyado, y que significan una contradicción a sus principios, escudándose en que deben respetar la voluntad del pueblo, cuando la verdad es que no se atreven a mostrar a la opinión pública su verdadero razonar, sentir o creer. No están convencidos, o no saben del asunto, y tal vez les avergüenza su voto ignorante.
También los Gobiernos se entrampan con el tema de la vida. En vez de pensar en el largo plazo, sostienen sólo medidas parciales y de limitado efecto positivo. En esta columna, me refiero a que se centran en minimizar los efectos negativos del actual comportamiento sexual de los ciudadanos y de las excepciones por abusos extremos, en vez de incentivar un ejercicio responsable del mismo, centrado en el beneficio social que significa la generación de vidas nuevas. Una externalidad positiva (efecto bueno que va más allá del directamente buscado por los ciudadanos en particular) que merece la atención de los Estados. No es un tema sólo de conciencia, como se repite. Las vidas no son dignas sólo por alguna visión espiritual, sino que también en un sentido práctico y palpable en el caminar de las sociedades. En términos estratégicos de desarrollo de un país, en el ámbito material, económico, psicológico, sociológico, intelectual, educacional y espiritual, la vida y los demás llamados valores deben estar en la base de cada objetivo, meta, programa, política y ley. Esto lleva inobjetablemente a grandes beneficios de largo plazo. Y me atrevo a intentar una definición de los valores como aquellas realidades, en las cuales se encuentran conjugados lo bueno, lo verdadero, lo bello y lo amable, cuyo resultado es la iluminación del actuar del ser humano en todos los ámbitos de la existencia. En pocas palabras, "ideas traducidas en acciones".
Qué distinto sería ver la aplicación de subsidios a la vida, para facilitar e incentivar la paternidad, y no la contradicción de medidas simultáneas que vemos en todos los continentes y en Chile: nuestro gobierno comenzará por estos días a aportar un abono a las madres por hijo nacido vivo o adoptado, para mejorar sus pensiones, al mismo tiempo que insiste en la libre distribución de la píldora del día después, incluso con un fallo en contra por parte del Tribunal Constitucional, con el particular argumento de eliminar una supuesta discriminación en favor de quienes podrían comprarla, los ricos, desviándose del tema de fondo que está en juego: hay distintas posturas filosóficas, religiosas, científicas y políticas sobre la Vida. Estamos hablando de bienes distintos y usamos la misma palabra, lo que implica "mercados" y enfoques muy variados. Una tremenda complicación para todo el que tenga parte en este asunto desde la perspectiva de políticas públicas. Para unos merece una apreciación a todo evento; y para otros, es un bien de menor categoría, e incluso una carga.
Por su relevancia, estimo que debemos seguir con la reflexión nacional sobre el tema de la vida. Es insuficiente una mera revisión de legalidades vigentes. Debemos esforzarnos en aclarar nuestros puntos de vista; estudiarlos, fundamentarlos y reafirmarlos o, humildemente cambiarlos, al descubrir con mente abierta, que nos parece más objetiva una noción que desechábamos por no conocerla a fondo. Y como resultado de esta sugerida reflexión nacional, podría incluso concluirse la necesidad de un cambio constitucional, precisando el artículo que defiende el derecho a la vida, en vez de esconder la cabeza como avestruces temiendo al enfrentamiento directo del tema. Pero, lamentablemente, vemos que los relacionados problemas urgentes de salud pública, de alimentación, de posibles discriminaciones, de costumbres y maneras de vida ya adquiridas respecto al tema, dentro de otras cosas, hacen difícil darnos tiempo para una meditación tranquila.
Deberíamos seguir todos haciéndonos preguntas sobre lo referente a la vida: ¿Cuándo empieza?, ¿cuál es su sentido?, ¿habrá una profunda unión física y espiritual en el acto sexual?, ¿cuándo estamos, en este siglo, los hombres y mujeres capacitados para el concepto de paternidad responsable?, ¿podríamos pensar en formas específicas de familia, para decidir cómo crecen más plenos los niños?, ¿qué argumentos ayudan a decidir cuántos hijos tenemos la suerte de poder traer al mundo?, ¿qué métodos de planificación permiten un mayor grado de conocimiento mutuo, comunicación y conciencia de la pareja, sus ciclos, sus necesidades, sus desahogos, sus esfuerzos, su placer, su juego, su entretención, su crecimiento en el camino de la sexualidad total, incluyendo la genitalidad y erogeneidad?, ¿tendrá algún sentido abstenerse sexualmente antes de formar un hogar?, ¿dónde está el amor?
Finalmente, quiero aventurar maneras de tasar la vida. Cuantitativamente, se pueden hacer estimaciones pensando en el concepto de capital humano, lo invertido y lo que genera, pero por la naturaleza de esta realidad, prefiero en esta ocasión hacer un ejercicio de valoración cualitativa desde la perspectiva de la experiencia de cada individuo. Y sin entrar en argumentaciones filosóficas, metafísicas o religiosas cuestionables, se puede hacer volar la imaginación y la memoria hacia algunas emociones que el vivir trae consigo: ¿qué ha sentido cada persona en aquellos momentos en que está imbuido de una armonía, paz y equilibrio, aunque sean incipientes y efímeros (no duran mucho)?; o cuándo le encuentra sentido a algo que le perturbaba; cuándo se siente que basta solo con el simple existir, sin más, para que uno mismo y el universo sean buenos; cuando se siente querido y acogido por ejemplo por la madre, independiente de errores, méritos y demás asuntos secundarios. Me parece que por ahí va la cosa: razonando, sintiendo y recordando momentos buenos. Porque cuando estamos, los individuos o las sociedades, en situaciones difíciles (algunas nombradas en un párrafo anterior), nos nublamos y muchas veces dudamos, con todo derecho, de que la vida tenga sentido.
Ojalá auscultáramos en conjunto las raíces y fines del "Mercado de la Vida", para luego planear cómo enfrentar con sabiduría el futuro cercano, enfocado a un largo plazo serio y positivo.

FUTURO POLÍTICO DE CHILE EN TORNO A LA COOPERACIÓN Y LAS IDEAS

Viene un fenómeno de reagrupación y redefiniciones políticas, con relevancia en las ideas de fondo, por encima de lo que ha sido una reacción ante el pasado, y de arreglos mezquinos de corto plazo, lejanos a la reflexión abierta y transparente.
Empiezo con algo básico para el hombre que los conceptos; sus emociones. Y aprovecho el revuelo que significa el intento de medición de la felicidad a través de encuestas. Una de las tantas opiniones que surgieron al respecto, es la de quienes deducen que para lograr la felicidad, la naturaleza humana nos impulsa al egoísmo del competir y del tener. Creo que se equivoca medio a medio, pues me parece primaria la inconsciente necesidad de afectos que tenemos los seres humanos. La cooperación y el reconocimiento a los demás puede ser la fuerza que hace que nuestra especie se mantenga y progrese. Nacemos con mayor cercanía al buen salvaje que a lobo para el hombre. Por este lado va nuestra limitada capacidad terrena de cortejo a la felicidad. Cambiando a este enfoque, aflora la natural consideración del aspecto emocional y relacional como variable explícita relevante, y de las otras necesidades tan manoseadas e incluidas en la llamada calidad de vida material, en su real dimensión instrumental, y no de fin en si mismas (aunque, por supuesto, necesarias). Desenterramos una realidad primaria. Y como pienso que podemos seguir redescubriendo otras realidades e ideas, hago ahora un salto a la manifiesta intención de muchos de "revitalizar las humanidades": la filosofía, las artes y las ciencias sociales; que esclarecen el soñar, y ayudan a precisar los conceptos sobre los que se asientan el hombre, las sociedades y sus organismos. Espero que se implemente bien. Estas disciplinas abren una perspectiva y una luz inicial y final trascendente, terrena o no, para los enfoques y decisiones de asuntos concretos, donde las ciencias exactas y también la política cumplen su función.
Y en el ejercicio de la política, tal vez esta mayor presencia de ideas influirá positivamente en la etapa en que está entrando nuestro país. Las llamativas diferencias palpitantes entre y dentro de las dos coaliciones imperantes, llaman a un ajuste. Lo que las unió, ya pasó. Tenemos democracia. No sería de extrañar entonces, que tengamos un par de períodos de gobierno en que dejando al binominal de lado, para ayudar a que fluyan tales cambios, asumamos una cierta crisis y temblores, y que terminemos después en una vuelta a un símil de nuestras ancestrales agrupaciones de liberales, conservadores y radicales, reunidas por visiones fundantes y con varias lecciones aprendidas. Tal vez también con un nuevo Semipresidencialismo, después de unas válidas modificaciones constitucionales pertinentes que fuesen necesarias.
Si seguimos jugando a las proyecciones, podríamos ver que en la presente actitud que algunos llaman de excesivo ahorro del gobierno, entre otros motivos como es la escasez de políticas públicas bien evaluadas, o la previsión de ciclos económicos nacionales o internacionales negativos, puede haber una muy buena anticipación a la cobertura de problemas que surgirán en esos años de reacomodos. Y si los esfuerzos en la modernización del estado, en la asistencia preescolar, en las pensiones, en el sistema educacional primario, secundario y superior técnico o universitario, en la flexibilización del mercado laboral y en los incentivos a la mayor competitividad, se concretan, permitirían mantener una base de estabilidad social imprescindible para la gobernabilidad republicana de esos días.

UNA POSIBLE CAUSA DE MANIFESTACIONES MASIVAS

Pervivo, siento, intuyo, pienso, concluyo y compruebo (desde mi parcial personal perspectiva) que las manifestaciones de los últimos meses en el mundo, en Oriente, Europa, EEUU y en nuestro país, Chile, tienen como causa profunda un descontento de cada individuo con su existencia completa. No son sólo las motivaciones que aparecen explícitas o conceptualizadas. ¿No será tiempo de volver a hurgar en qué es el ser humano?, ¿cuáles son sus necesidades más básicas?, ¿qué esperamos de la vida, la sociedad y del universo? Reordenar nuestras prioridades en jerarquías personales meditadas libre pero conscientemente, dándonos tiempo para ello; partiendo por la necesidad primaria de querernos a nosotros mismos, querer a los otros y ser queridos. Luego todo lo demás. Estamos en un mundo en que esto es casi obviado. Tal olvido es lo más peligroso que está sucediendo al parecer “subterráneamente”. Pongámosle remedio, no solo parches técnicos necesarios pero no esenciales. Encaminémonos, cada uno, a lo que realmente nos pudiera hacer internamente felices, o por lo menos lograr cierta paz. Luego, las sociedades y sistemas se adaptan a ello suave y amorosamente. Las políticas públicas deben partir considerando esto; si no, aumentará el peligro mencionado y después sí que será grave su consecuencia. Anticiparnos es dar al clavo.

CUENTO DEL SENCILLO PESCADOR Y EL EMPRESARIO

Salía todos los días a pescar en su bote; estaba unas horas en el mar, y casi siempre sacaba algunos peces. Los intercambiaba por lo necesario para su familia, y alguno se lo comía en la casa. Tenía hijos con los que compartía largos ratos dándoles y recibiendo cariño. Lo mismo con su señora. Le gustaba dormir siesta, leer, pasear, conversar con sus amigos y hacer algún deporte.
Un día llegó a la caleta una persona que vio cómo trabajaba el anterior pescador. Era un hombre de negocios (tal vez un ingeniero o algo similar). Se acercó al sencillo hombre de mar y le planteó una "muy buena" idea: trabaja más horas al día y saca más peces, luego podrás comprar otros botes y armar una rentable pequeña empresa. Luego puedes pedir financiamiento y seguir agrandando tu flota, exportar peces, ser administrador de una buena cantidad de bienes. El pescador iba escuchando cada uno de los pasos que proponía el bienintencionado y cariñoso estratega. Le preguntaba ¿para qué?, refiriéndose a cada uno de los escalones que le proponían. La interesante conversación terminó con el siguiente diálogo:
¿y para qué llegar a manejar y recibir tantos bienes?; Para que puedas vivir bien; ¿Cómo es eso?, que podrás tener mejor calidad de vida. Nuevamente ¿para qué?; para que tengas más tiempo libre. Y continúa: para tener lo necesario para vivir, para estar más con tu familia y amigos, para dormir siesta, para hacer deporte, para leer, etc.
Ambos se enriquecieron interiormente.
Por supuesto que es solamente un parcial ejemplo, que no alcanza a incluir el concepto amplio de que los bienes propios deben estar enfocados al servicio personal, familiar y social; y que el emprendimiento de nuevos buenos negocios permite dar trabajo, que las personas tengamos y tengan mayor acceso a oportunidades y servicios, etc.
El cuento no pretende desincentivar nada, sino que ir buscando el sentido profundo de lo que cada día realizamos.

GENERACIÓN DE ENERGÍA, RAZA HUMANA Y UNIVERSO

La teoría y prácticas prevalecientes sobre las posibilidades de disminuir y finalmente eliminar la indigencia, desnutrición, las pestes, la pobreza e indignidad material en que viven más de mil millones de personas sobre nuestro planeta, se basa en las bondades del crecimiento económico y la coherencia que tiene esto con lo que se piensa son las sanas tendencias naturales del ser humano. Ese crecimiento necesita de la generación de más energía para ir abasteciendo los métodos que tenemos para lograrlo y levantar a quienes están sufriendo. Creo que es un asunto razonablemente bien pensado y qué ha funcionado. Pero según mi humilde entender, hay otra manera de eliminar los males que sufren las personas marginadas materialmente y que no llegan hoy a un nivel de vida digno, pero sin la necesidad de generación de energía adicional a la que está actualmente operando el ser humano sobre la tierra. Me excuso de la necesaria, exhaustiva y rigurosa demostración cuantitativa. La dejo para más adelante y me expreso en un ámbito más bien cualitativo, propio también de la ciencia económica, dedicada al estudio del comportamiento del ser humano y los recursos escasos de que dispone. Sin modificar el concepto ni la realidad de la propiedad privada, ni tampoco del mecanismo de libre mercado o la finalidad de las empresas, se puede pensar en el ejercicio voluntario de analizar personal y socialmente, incluyendo procesos democráticos, de una jerarquización u ordenamiento que hacemos de los medios materiales que nos ayudan a sentirnos de verdad más plenos, alegres, felices o en paz (preferencias). Pienso que caeríamos en cuenta que le damos una relevancia o ubicación desmedida a nuestro nivel de vida en términos de consumo de bienes y servicios por período. Siempre quedamos cortos y queremos más. No son ellos, después de un nivel mínimo y bueno, los que nos dan los sentimientos, sensaciones, plenitudes ni logros de fondo que anhelamos. Entonces, si iniciamos la lista con aquellos procesos interiores que buscamos, descubriremos que con niveles de vida superiores a lo mínimo y bueno, e inferiores a lo superficial, llamémosle un”nivel austero personal”, podríamos intentar llegar a ir llenando el corazón de manera diferente, con menos bienes y servicios. Y que implicaría esto a nivel global. Que aquella energía destinada a producir los bienes y servicios que queden naturalmente fuera de nuestras canastas austeras, podría ser utilizada directa y estratégicamente en solucionar los males de que hablé al inicio, con el tiempo y los ajustes que se requirieran. Insisto en que no me refiero para nada a llegar a una igualdad de niveles de vida, ni menos en redistribución forzada de la propiedad de los bienes y recursos. Tal vez con la energía actual bastaría para todos, o por lo menos disminuiría la angustia reinante de unos posibles escases futura de tal recurso. Sabemos que el escases relativa a la necesidad correspondiente. Todo lo anterior puede sonar a utopía por la dificultad práctica de “obligar” (irónicamente, pues es un ejercicio valioso y positivo de por sí) a las personas a definir y ordenar aquello que nos hace en profundidad y honestamente más plenos; pero también suena a utilización de la inteligencia, el sentido común y lo que nos dice todos los días nuestro ser interno libre, calmo, físico, emocional y de “animal que siente”. Basta del reduccionismo al “homo sapiens”, o animal que piensa, como si la lógica racional fuera lo esencial a su naturaleza, en desprecio de la sensibilidad y otras fuentes de conocimiento, asimilación y proyección de la realidad también del planeta y del universo entero.

POLÍTICA Y POLÍTICOS

Los seres humanos, necesitados de recibir y dar amor, de bienes materiales de subsistencia y de elementos lúdicos, nos reunimos en sociedades y nos organizamos para lograr vivir dignamente en todos los sentidos. La política es uno de los asuntos relevantes para lograr lo anterior, y consiste en acordar los mecanismos para que el conjunto y cada persona podamos acceder a lo ya mencionado. Considero un deber estar atentos principalmente para que no haya quienes vivan en la indignidad material o emocional, marginados de cualquier sistema que la evolución histórica esté presentando como bueno para aquello. Los sistemas no quitan la libertad al ser humano; y si lo hacen, somos protagonistas de las modificaciones necesarias. La política es teoría y trabajo precioso. El ejercicio del mismo está lleno de los amores, inteligencia, defectos, vicios e ignorancias que manifestamos los seres humanos también cuando actuamos en labores o asuntos personales y no públicos. Debemos exigir y esperar más de quienes forman parte de los poderes del estado (a quienes en democracia y en estos tiempos elegimos entre todos), y nos llevaremos demasiadas decepciones si los endiosamos o creemos perfectos. Son simples personas con particulares cosmovisiones, a quienes pedimos y pagamos para que se apliquen a lo ya dicho y se esfuercen en ser virtuosos y sabios, reconociendo sus limitaciones, trabajando en equipo y con humildad para dejarse ayudar y así ser buenos servidores, y por lo mismo, buenos líderes. No deberían ser tomados como modelos de vida, sino solamente como empleados de la sociedad, para realizar lo que esta les encomienda como trabajo.

POBREZA MUNDIAL, RECURSOS Y ENERGÌA: UNA ARISTA AL PARADIGMA DEL CRECIMIENTO

¿IGNORANCIA, COBARDÌA, EGOÌSMO O DESCORDINACIÓN DE LÍDERES?
La solución mundial a la pobreza, hambre, enfermedades no tratadas, frío, falta de vivienda y educación, delincuencia, guerras, tiene mucho que ver con el mal uso de los recursos y de la energía que se está haciendo hoy en todo el mundo, generada de la manera que lo esté siendo, y con la manera que se pretende utilizar y se está ocupando para intentar disminuir la pobreza: el crecimiento de producción material de cosas útiles o pedidas y pagadas por las personas. Se asume que un continuo aumento de producción y ventas hará que el nivel absoluto de pobreza disminuya en el largo plazo en el mundo, junto con mejorías en productividad. Eso implica, por supuesto, mayor necesidad de generación de energía y esperar que tal crecimiento elimine la indignidad de vida material de los referidos pobres. Creo que es un camino posible que ha dado resultados y que corresponde a la mirada que tiene hoy la humanidad de sí misma. Pero hay otra manera obvia en la que no se insiste, por ignorancia o cobardía de los líderes de las naciones, organismos internacionales de países asociados, autoridades religiosas y científicas, filósofos, intelectuales y artistas y todos los que son escuchados y seguidos en masa por la población mayormente manipulable y poco crítica o no instruida. La cuestión es que con la misma energía de hoy 2011, con los mismos recursos naturales que se están explotando ahora; con la misma tecnología; el mismo sistema de intercambio de bienes llamado libre mercado, perfeccionado por el estado para impedir abusos; manteniendo el concepto y la distribución de la propiedad privada y el mejor de los malos sistemas políticos llamado democracia que da a cada persona un voto; se puede eliminar rápida y focalizadamente la pobreza en que viven muchos millones de personas, de las casi 7.000 que habitamos la tierra. La escases de recursos es relativa a las necesidades que nos creamos; no existe, ni es absoluta o limitante bajo estos términos. Bastaría trabajar en conjunto y enfrentar el asunto sin rodeos e inteligentemente. Nadie se vería perjudicado y muchos beneficiados. El problema es que estas autoridades cobardes o ignorantes necesitarían realizar, seduciendo en el buen sentido, un ejercicio mundial de reordenamiento de prioridades en cada individuo, de manera libre y voluntaria, que nos llevara a todos a darnos cuenta que con cerca de la mitad de los bienes materiales que consumimos podemos lograr el mismo nivel de felicidad que creemos lograr hoy (no hablo de propiedad, sino de consumo, de nivel de vida material por período de tiempo: la propiedad privada por sí misma no determina el buen o mal uso de los recursos, ni menos su destino: ya se comprobó errado el concepto e intentos de igualdad de riqueza o que todo sea del estado, de todos, etc.). Con todo el exceso de los recursos destinados a producir bienes o cosas y servicios innecesarios para la verdadera felicidad interior- que para todos radica en ser queridos y en querer-, equivocándonos en los medios que ocupamos o consumimos y hacemos producir, creyendo que son estos los que llenarán nuestros corazones de cariño y una vida en paz personal interior, se pueden producir los bienes y prestar los servicios a quienes les faltan para salir de la marginalidad material en todos sus matices, que es insuficiente para vivir como seres humanos que se sientan dignos y no sufran del dolor de la pobreza en sí misma ni ver despilfarros en algunos ambientes y regiones, mientras ellos viven humillados. Así Tendríamos una Latinoamérica distinta, un África cambiada, un Asia y Medio Oriente con otra cara y un progreso más equitativo que el que están teniendo, etc. Es un problema de ignorancia, cobardía y falta de líderes; o más bien sabios verdaderos que iluminen con estas prioridades de manera convincente, positiva, creíble, práctica, aplicable y para todos los países en conjunto. No conozco ninguno de los del siglo XXI con esas condiciones ni claridad. Espero y confío que aparecerán varios pronto, y estos problemas se terminen o disminuyan más rápido, y que además las personas profundicemos, reconozcamos y vivamos libremente con un nivel de vida solo suficiente para el bienestar fundamental, y no autoengañados como llevamos por siglos, buscando mal y con las prioridades equivocadas. Obama, El Dalai Lama, El Presidente de la Unión Europea, del Banco Mundial, del BID, de la OEA, El Papa, y otros de Oriente que desconozco, no muestran para nada dar la altura en este aspecto. ¿Cobardes; ignorantes; descentrados, mirando el ombligo de sus áreas de trabajo; mediocres y empleados de otros más cobardes, ignorantes o egoístas inconscientes -que no se dan cuenta y creen trabajar para el bienestar general con buena intensión, pero tienen la mente estrecha?; No lo sé, pero muchas veces parece que lo fueran por las oportunidades que dejan pasar, por sus propuestas limitadas, ambiguas o teóricas e inaplicables.
Lamentablemente, y como “los pobres no pueden esperar”, en la práctica hay que actuar según los cánones actuales, y me parece lo correcto ahora, pero creo que no es bueno para la humanidad ni el universo seguir avanzando con jerarquías equivocadas y obviando el fondo de los asuntos, dejando que el tiempo, las crisis o guerras cambien lo que se puede orientar voluntariamente con valentía y claridad.

ALGUNAS REFLEXIONES QUE PUEDEN PARECER AUDACES; SEMANA SANTA

El Pecado Original es la condición de fragilidad natural con que Dios quiso crear al ser humano. No hay culpa en ello, como en los pecados voluntarios, que además sólo Él conoce, pues son la correspondencia al hecho o palabra activa o pasiva de que somos protagonistas, siendo esto último lo cual sí puede juzgarse bueno o malo (no relativismo en hechos; sí misterio de conciencias). "La paz esté con Ustedes", dijo Jesús en cada una de sus apariciones después de la Resurrección; Yo los comprendo; Yo los hice frágiles, ignorantes, limitados, con sensaciones de vacío, sin armonía, sujetos de errores, expuestos al sufrimiento físico y psicológico, a las ofensas, a que los marginen por decir la verdad, a qué los golpeen, los escupan, los azoten, les hagan juicios falsos y que los crucifiquen porque solamente son seres humanos; y Él se hizo uno más para que confiemos en los "sin sentidos" que suceden durante la vida. Su pasión y muerte no están centrados en perdonarnos una culpa original o culpas de la vida; sino en mostrarnos que así nos quiso crear, no sabemos por qué ni nos lo ha explicado, y nos permite reclamarle a su Padre: "¿por qué me has abandonado?", "¡aparta de mí este cáliz!", no entiendo nada pero confío en que Tú sí sabes. Quitémonos la sensación de culpa y llenémonos de la conciencia de que Dios conoce quiénes somos: "cada uno de los pelos de nuestra cabeza están contados”. El nos mantiene en la existencia, que significa que nos está amando. El amor de Cristo es por su entrega, no por su dolor. La entrega puede ser absolutamente indolora y amorosa sin pisca de sufrimiento. Leamos Los Santos Evangelios y mostrémonos alegres. Empecemos a no sentirnos agobiados de lo que somos. Asumamos que vivir es un misterio que no dominamos, y jerarquicemos respecto al amor, nuestros días y ocupaciones, única receta que nos dejó El Señor. Benedicto XVI en su segundo libro sobre Jesús incentiva a la exégesis (disciplina de interpretar correcta y de manera esencial las sagradas escrituras: La Biblia), que considera estancada desde un intento de incentivo que hizo el Concilio Vaticano Segundo. Insiste en combinar ciencia y fe, razón y revelación; en dejar de ser infantiles o arcaicos en nuestra fe y vida. Yo no me sorprendería de que cambiara la doctrina de La Iglesia sobre el infierno: purificación más larga o distinta, pero no soledad eterna ni imposibilidad de vuelta al Creador. (¿llamas?, metáfora para niños). Lo mismo sobre el Sacramento del Bautismo. Dios es Amor y su Hijo Hombre habló de vivir en y para el amor, hizo sugerencias de zanahoria, no de garrote. ¿Por qué la pedagogía del garrote y el centro en la corrección de defectos y evitar el pecado, en vez de incentivar inteligente, adulta y lúdicamente, no sólo con la razón lógica, el acercamiento a una existencia personal y universal hacia la paz física, psicológica, mental, social y espiritual?

CASTIGO A PERSONAJES PÚBLICOS

Si consideramos que parte esencial de la educación, tema candente, es inculcar la bondad, valentía, crecimiento y naturalidad del levantarse después de un error, una debilidad, una ofensa o un fracaso e incluso un vicio; entonces, ¿por qué aplicamos esta realidad solamente al emprendimiento de negocios o a la ciencia empírica y su método, y no a cada actuación de los personajes de figuración pública, hoy, políticos, deportistas, etc.? ¡El que esté limpio de varias caídas y levantadas, siempre dolorosas, que tire la primera piedra! ¿En qué falsa humanidad e incoherencia estamos educando y dando ejemplo a niños y jóvenes ávidos de modelos de virtud y consecuencia, y no de simples conocimientos o instrucción racional limitada?

LAS RIENDAS DEL PRESIDENTE

El actual Presidente de Chile demuestra reiteradamente bien, según mi opinión, un estilo de cómo se pueden llevar las riendas en asuntos de gobierno de un país. Pero como de cualquier ser humano, y de todos los políticos y personajes públicos, no puede esperarse que sea modelo de virtud en todo ámbito. Y su tarea esencial, gracias a Dios, no es ser modelos de vida; ninguno lo somos claramente. Pero volviendo a las riendas, humildemente me atrevo a sugerirle al Presidente que si se fija en la sabiduría de los sencillos y centenarios arrieros de nuestros campos, cordilleras y rodeos, notará que la costumbre (salvo contadas excepciones) es que las riendas para comunicarse con el sensible hocico del noble caballo, se llevan con la palma de la mano hacia arriba, sólo sosteniéndolas suavemente, y no, como lo he visto ya varias veces y años en imágenes publicadas por los medios, tomándolas al revés, lo que implica intensión de dominio más que de conexión y confianza. "Pucha" que me alegraría verlo con las riendas sostenidas como dije y con la mano correspondiente relajadamente ubicada cerca de la montura, la cruz y el cuello del animal, y del ombligo del jinete, una referencia a su centro, la vida, su creación y nacimiento.

RIMAS CON DIOS EN CONTRA

Querido lector: con alegría, cariño y cierta sensación de desnudez interior, me he atrevido a poner este libro en sus manos y con el título “Rimas con Dios en Contra”, que representa un sentir. Me pareció en concordancia con el contenido, aunque pueda ser una frase irónica o imposible, si consideramos una noción en la que “aquello” que algunos llamamos Dios, o como Usted quiera, que mantiene existiendo al universo (amándolo), no podría estar al mismo tiempo en contra de sus elementos.
Los versos recopilados son el resultado de momentos, situaciones, procesos y etapas difíciles, que hicieron que mi cuerpo, mi corazón, mi mente y mi espíritu - mi ser entero - fueran fuentes de emociones que se vaciaron en palabras, escritas entre los años 1995 y 2005 sin saber claramente para qué lo hacía: si para descansar, para liberar, para no olvidar, para compartir o para acompañar.
Aunque se palpen casi puras muestras de un lado de la moneda de la vida, tales como quejas a la existencia, tristezas, dolores por nacientes afectos hacia la mujer y alguno que otro asunto, me gusta ver a este texto, en sus entrañas, como un todo positivo, pues está centrado en el tema del amor por vivir, en los otros amores y en la búsqueda de los “para qué”, del sentido, la paz, la armonía, la alegría y la felicidad interiores.
Y en secreto, me ilusiono con el sueño de que alguna de sus líneas pueda volar más allá que la particularidad de mi persona y experiencia, hacia lo universal que a veces logra la obra de arte, sin conciencia ni mérito de su autor.
Feliz de generar interacción, con respeto y absoluta libertad, le dejo a Usted mi dirección personal de internet y este blog participativo y abierto:
matiasarnaizj@gmail.com.