viernes, 25 de noviembre de 2011

FUTURO POLÍTICO DE CHILE EN TORNO A LA COOPERACIÓN Y LAS IDEAS

Viene un fenómeno de reagrupación y redefiniciones políticas, con relevancia en las ideas de fondo, por encima de lo que ha sido una reacción ante el pasado, y de arreglos mezquinos de corto plazo, lejanos a la reflexión abierta y transparente.
Empiezo con algo básico para el hombre que los conceptos; sus emociones. Y aprovecho el revuelo que significa el intento de medición de la felicidad a través de encuestas. Una de las tantas opiniones que surgieron al respecto, es la de quienes deducen que para lograr la felicidad, la naturaleza humana nos impulsa al egoísmo del competir y del tener. Creo que se equivoca medio a medio, pues me parece primaria la inconsciente necesidad de afectos que tenemos los seres humanos. La cooperación y el reconocimiento a los demás puede ser la fuerza que hace que nuestra especie se mantenga y progrese. Nacemos con mayor cercanía al buen salvaje que a lobo para el hombre. Por este lado va nuestra limitada capacidad terrena de cortejo a la felicidad. Cambiando a este enfoque, aflora la natural consideración del aspecto emocional y relacional como variable explícita relevante, y de las otras necesidades tan manoseadas e incluidas en la llamada calidad de vida material, en su real dimensión instrumental, y no de fin en si mismas (aunque, por supuesto, necesarias). Desenterramos una realidad primaria. Y como pienso que podemos seguir redescubriendo otras realidades e ideas, hago ahora un salto a la manifiesta intención de muchos de "revitalizar las humanidades": la filosofía, las artes y las ciencias sociales; que esclarecen el soñar, y ayudan a precisar los conceptos sobre los que se asientan el hombre, las sociedades y sus organismos. Espero que se implemente bien. Estas disciplinas abren una perspectiva y una luz inicial y final trascendente, terrena o no, para los enfoques y decisiones de asuntos concretos, donde las ciencias exactas y también la política cumplen su función.
Y en el ejercicio de la política, tal vez esta mayor presencia de ideas influirá positivamente en la etapa en que está entrando nuestro país. Las llamativas diferencias palpitantes entre y dentro de las dos coaliciones imperantes, llaman a un ajuste. Lo que las unió, ya pasó. Tenemos democracia. No sería de extrañar entonces, que tengamos un par de períodos de gobierno en que dejando al binominal de lado, para ayudar a que fluyan tales cambios, asumamos una cierta crisis y temblores, y que terminemos después en una vuelta a un símil de nuestras ancestrales agrupaciones de liberales, conservadores y radicales, reunidas por visiones fundantes y con varias lecciones aprendidas. Tal vez también con un nuevo Semipresidencialismo, después de unas válidas modificaciones constitucionales pertinentes que fuesen necesarias.
Si seguimos jugando a las proyecciones, podríamos ver que en la presente actitud que algunos llaman de excesivo ahorro del gobierno, entre otros motivos como es la escasez de políticas públicas bien evaluadas, o la previsión de ciclos económicos nacionales o internacionales negativos, puede haber una muy buena anticipación a la cobertura de problemas que surgirán en esos años de reacomodos. Y si los esfuerzos en la modernización del estado, en la asistencia preescolar, en las pensiones, en el sistema educacional primario, secundario y superior técnico o universitario, en la flexibilización del mercado laboral y en los incentivos a la mayor competitividad, se concretan, permitirían mantener una base de estabilidad social imprescindible para la gobernabilidad republicana de esos días.

No hay comentarios:

Publicar un comentario